A la que me descuido un poco pasan los días y no actualizo el blog. Es una pena porque siempre estoy atento a todo lo que ocurre en él durante el día, pero nunca encuentro el tema para hablar. Pero hoy me he levantado nostálgico y he recordado algo que no me voy a perdonar: hará como año y pico que no he escuchado lo que para mi fue el último trabajo de Guns N’ Roses, Live Era ’87 – ’93. Que si, que ya se que Guns N’ Roses sigue, pero el grupo no.
Por eso hoy me he vuelto a bajar la discografía completa y la he metido en iTunes, todavía conservo de cuando era pequeño toda la discografía en CD’s como si fueran mi pequeño tesoro. Lo recuerdo y realmente me emociono. Yo no crecí escuchando la música que escuchaban todos mis amigos, no escuchaba los bombazos que salían cada verano, tampoco escuchaba lo que me recomendaban porque no me entraba por los oídos. Tuve un época muy larga en mi juventud que solo escuchaba los Guns N’ Roses, nada más. A excepción claro está, del gran Joaquín Sabina, que creo que me ha acompañado en todas las etapas de mi vida; desde muy pequeño, (hace pocos meses vi un vídeo que grabó mi padre mientras yo, embobado frente a la tele, con unos 4-5 años veía un concierto de Sabina), hasta bien mayorcito mientras iba por las tiendas de música comprando los CD’s que me faltaban para completar la discografía, hasta hoy en día, que es al único al que le compro sus CD’s. Bueno, para no mentir, siempre compro los de Sabina y Violadores del Verso, a nadie más.
Solo quería recordar por estos lares el concierto de Guns N’ Roses que me marcó como unas brasas ardiendo y que aun hoy me sigue poniendo los pelos de punta al escuchar cualquiera de sus 22 temas.